Los alucinógenos (o drogas psicodélicas) afectan a la percepción visual, sonora, táctil, olfativa, etc. de la persona. Algunas de las drogas más fuertes pueden tener poderosos efectos en el modo de pensar de la persona y en la autoconciencia.Unos pocos alucinógenos proceden de fuentes naturales, tales como la mescalina del cactus peyote y la psilocibina (en los 'hongos mágicos'). Otros, como el LSD, MDA (metilendioxianfetamina) y el éxtasis (metilendioximetanfetamina o MDMA) son sintéticos o semisintéticos. Por ejemplo, el LSD deriva de un hongo que crece en los granos de centeno, pero se transforman por vía química.
Los alucinógenos no tienen usos legales. Los más corrientes son el LSD, el éxtasis y la psilocibina (los 'hongos mágicos'). Otras sustancias tales como la fenciclidina (polvo de ángel) y la mescalina están menos disponibles.
Algunos de los alucinógenos naturales (p. ej., hongos alucinógenos) suelen venderse en su forma natural, pero cuando están refinados (p. ej., la mescalina) pueden suministrarse como líquidos, pastillas o cápsulas. Análogamente, los alucinógenos sintéticos o semisintéticos se producen en forma de pastillas, cápsulas o líquidos (por goteo sobre papel secante, terrones de azúcar u hojas de gelatina).
Los efectos de los alucinógenos varían de acuerdo con su potencia. Por ejemplo, la psilocibina es un alucinógeno relativamente suave y sus efectos suelen ser la relajación, una sensación de bienestar y una ligera distorsión visual de los colores y de la distancia. En contraste, el LSD es mucho más potente y sus efectos pueden incluir vívidas alucinaciones visuales y auditivas, combinadas con distorsión del tiempo, de las distancias y de la integridad personal. Los consumidores son incapaces de controlar sus procesos mentales, y cualquier experiencia desagradable puede conducir a un miedo intenso, ansiedad e incluso psicosis.
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